Provincia de Buenos Aires. Pergaminenses: Los Vasco Zabalza, payadores
El homenaje a la guitarra argentina nos trae a un payador desde Pergamino, Argentina:
Adolfo “Vasco” Zabalza
Desde Pergamino, tierra de gauchos donde las haya, un buen amigo de Raíz Argentina, Adolfo “Vasco” Zabalza, recuerda a su padre, guitarrero y payador de esas tierras, en unos versos que merecen el rasguear lento de primas y bordonas, para que vayan fluyendo desde el corazón y que recorran esos pastizales y trigales que orlan el horizonte en torno a la muy criolla ciudad bonaerense
Nos comenta Adolfo que la guitarra de su padre, Don Leandro Zabalza, hoy se expone en una vitrina del Fortín Pergamino junto a la del payador J. J. García. Ella le ha inspirado estos versos muy nuestros, como para escuchar bajo un ombú, con amigos, un buen fuego, churrasqueada y ronda de mates
FUI PRIENDA DE UN PAYADOR
A pesar de estar chuceada
y con hondas cicatrices,
me acuerdo de horas felices
de una época pasada,
supe andar de madrugadas
por boliches y salones,
halagada por varones
que supieron respetarme,
y ante mujeres florearme
al conjuro de mis sones.-
Fui la prienda preferida
de un criollo “vasco” cantor,
que con caricias de amor
puso música en mi vida,
por eso viví prendida
de su mano noble y franca,
y retocé cual potranca
que la largan al potrero
cuando un estilo campero,
brotaba de mi garganta.-
Después de tanto vibrar
por el amor recibido,
un día que es pal olvido
enmudecí de llorar,
ya no escuché más cantar
al amado de mi vida,
que adelantó su partida
sin tiempo para un adiós
y mi boca enmudeció
quedando sola y herida.-
Ya vieja y casi olvidada
nadie se acuerda de mi,
a pesar que siempre fui
por paisanos, codiciada,
hoy me tienen encerrada
perdiendo toda esperanza,
de lucirme en una danza
o en un malambo sureño,
tal lo hiciera con mi dueño
¡Don Leandro “Vasco” Zabalza!
Adolfo “Vasco” Zabalza
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FUI PRIENDA DE UN PAYADOR
A pesar de estar chuceada
y con hondas cicatrices,
me acuerdo de horas felices
de una época pasada,
supe andar de madrugadas
por boliches y salones,
halagada por varones
que supieron respetarme,
y ante mujeres florearme
al conjuro de mis sones.-
Fui la prienda preferida
de un criollo “vasco” cantor,
que con caricias de amor
puso música en mi vida,
por eso viví prendida
de su mano noble y franca,
y retocé cual potranca
que la largan al potrero
cuando un estilo campero,
brotaba de mi garganta.-
Después de tanto vibrar
por el amor recibido,
un día que es pal olvido
enmudecí de llorar,
ya no escuché más cantar
al amado de mi vida,
que adelantó su partida
sin tiempo para un adiós
y mi boca enmudeció
quedando sola y herida.-
Ya vieja y casi olvidada
nadie se acuerda de mi,
a pesar que siempre fui
por paisanos, codiciada,
hoy me tienen encerrada
perdiendo toda esperanza,
de lucirme en una danza
o en un malambo sureño,
tal lo hiciera con mi dueño
¡Don Leandro “Vasco” Zabalza!
Adolfo “Vasco” Zabalza