• Provincia de Buenos Aires, Argentina. Un canto a la inmigración

    Desde Mar del Plata nos llega este poema de Juan Roque Bonafina, “Para usted abuelo”. Como siempre, el eje conductor es Roberto Santamaría, que tiene una pulpería radiofónica en la Ciudad Feliz, rememorando a la de sus abuelos, también inmigrantes.


    En la edición de Julio 2010 de nuestra revista impresa RAÍZ ARGENTINA que se distribuye entre la comunidad de argentinos en España, publicamos un reportaje a la periodista, escritora y productora de espacios dedicados a la difusión de la actividad de los colectivos de inmigrantes en nuestro país, María González Rouco.
     
    También hemos hablado de nuestros inmigrantes, fundadores de muchos de nuestros pueblos y ciudades, con María Susana Azzi  antropóloga y escritora con varios libros dedicados al tema, que enfoca  la relación de los flujos de extranjeros que llegaron a Argentina, con el tango.

    Ciertamente se ha tapado y acallado el aporte de nuestros queridos gringos, gallegos, rusos, turcos, etc. que tanto aportaron, no solo en el trabajo del campo. También lo hicieron en el desarrollo industrial, comercial, educativo, cultural, de la investigación, etc. y va siendo hora que se lo reconozcamos.

    Como aquí lo refleja don Juan Roque Bonafina, la provincia de Buenos Aires debe mucho de su progreso a estas gentes venidas de muy lejos, de las que muchos de nosotros provenimos.

    Los saludos a mi amigo Roberto Santamaría y a don Roque Bonafina, y dejo a los lectores con el prometido poema criollo.

    Eduardo Aldiser, RAÍZ ARGENTINA, el sentimiento argentino en España y Europa

    Don Juan Roque Bonafino, poeta criollo de la provincia de Buenos Aires, Argentina

    PARA USTED ABUELO

    De Juan Roque Bonafina

    Con esa ilusión que encierra
    Todo el porqué de la vida,
    Dejo su nación querida
    Saturada por la guerra.
    Busco un puntito en la tierra
    Inmensamente distante,
    Templo su garra pujante
    Y aceptando los desaires
    Desembarco en Buenos Aires
    En calidad de inmigrante.

    Traía poquita cosa
    De riqueza material,
    Pero intacta la moral
    Y con la fe contagiosa.
    Con sus dos manos callosas
    Simbolizaba el anhelo
    De aquel eterno desvelo
    Por el afán de sembrar;
    ¡Y el gusto de acariciar
    La piel oscura del suelo!!

    Soñando el pago lejano
    Sin conocer un domingo,
    El “gallego” con el “gringo”
    Se aliaron con el “paisano”
    Los tres con unción de hermanos
    Trabajaron sin desmayo
    El paisano de “a caballo”
    Y ellos con “reja y mancera”
    Para hacer la patria entera
    Desde el alborear de mayo.

    Salieron hacia lo incierto
    Con luz de una misma estrella,
    Marcando rumbos y huellas
    En los mares y el desierto.
    Hitaron el campo abierto
    Con el mojón de una casa,
    Y al desafiar la amenaza
    De invasores y malones
    ¡Nacié en aquellos varones
    El orgullo de mi raza!!

    Raza que supo escuchar
    La voz de nuestros abuelos,
    Que va llenando los cielos
    En paz para descansar.
    El tiempo, suele borrar
    Los rastros en el camino,
    Pero en lo que hace al destino
    Del recuerdo al inmigrante;
    ¡Está el amparo constante
    Del sentimiento argentino!!!!!

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