Relato sobre las pulperías de la provincia de Buenos Aires, Argentina
“Pulperías de la provincia de Buenos Aires”,
recordadas por el argentino Roberto Santamaría
Nuestro amigo realiza su programa “La pulpería de Roberto” en Mar del Plata, FM Argentina 107.1 todos los viernes de 16 a 17 horas (de Argentina) que podemos escuchar por Internet en www.acordesargentinos.com.ar .
Vino en el 2009 a recorrer España y muy especialmente la comarca de Huesca, de donde era su padre. En una parrilla de Madrid recogió un ejemplar de Raíz Argentina, se la llevó para sus pagos y desde allí se puso en contacto con nosotros.
Ahora sepamos por qué su programa es una pulpería radiofónica. Nos lo cuenta Roberto Santamaría, un querido amigo y colega gaucho de aquella pampa argentina:
“Estos recuerdos sobre las pulperías de la provincia de Buenos Aires quiero que sean un homenaje a mis abuelos y mis padres. Mis abuelos, Andrés Caldararo y María Bianco, ambos inmigrantes italianos, tuvieron a partir del año 1900 y hasta 1932 una pulpería que llamaron “El Deseo” pero que los lugareños hicieron conocer como “La Caldera” por la proximidad a una estancia que llevaba ese nombre.
Estaba ubicada en la localidad de Cobo, cuartel segundo, partido de General Pueyrredón, era un salón construido totalmente de madera con techos de chapas de cinc y pisos de tierra alisada, dividido en dos ambientes. Uno estaba destinado a depósito de mercadería y el otro a la atención de la paisanada, que a su vez estaba separado por un mostrador de madera con tapa de cinc, comúnmente llamado “estaño”, el lugar donde se acodaban los parroquianos para tomar alguna bebida que generalmente podía ser caña fuerte, vino, ginebra etc.
EL ESTAÑO
Sobre el mostrador había una reja construida en hierro con puntas en forma de flechas que servían para proteger al pulpero en caso de alguna reyerta con alguno de sus clientes. La paisanada solía entretenerse jugando al truco, a los dados y también a la taba (*), este juego generalmente se hacía por dinero y se sigue practicando en forma clandestina hasta nuestros días.
La mercadería a la venta era de lo más variada: ropa, talabartería, alimentos, carnicería, etc. En esa época se utilizaban grandes cajoneras con tapas para alojar en su interior el azúcar, la harina, los fideos que se vendían por el sistema de “todo suelto”. Estas mercaderías llegaban a la pulpería en grandes bolsas por el ferrocarril y luego desde la estación hasta la pulpería en carros tirados por no menos de 4 caballos - los caminos en aquellas épocas tenían grandes y profundas huellas cuando los tiempos eran lluviosos.-
EL PIMENTÓN
A partir del año 1932 mis padres, Silveria Justina Caldararo y Mariano Santamaría, ella argentina y el español del pueblo de Agüero, en la provincia aragonesa de Huesca, abrieron a muy corta distancia de la pulpería citada anteriormente, otra llamada “El Progreso” pero que, antes de su apertura, la bautizaron con el nombre de “El Pimentón”, ya que uno de los amigos de Don Mariano llegó de visita en el momento que estaba colocando en los estantes las latas de pimentón, que venían en envases de 1kg. y medio kilo, exclamando: “A este boliche le vamos a decir “El Pimentón” y a pesar de que en su papelería figurara con el nombre original, en el pago se la conoció como “El Pimentón” por el resto de su existencia.
Tenía cancha de bochas y se corrían carreras cuadreras. Había un lugar donde solían acampar los reseros y los linyeras para hacer un alto en la huella. Era muy lindo estar compartiendo ese fogón por los cuentos y sucedidos que memoraban en esas ruedas, mientras el mate pasaba de mano en mano. De esos tiempos tengo innumerables recuerdos pero eso será tema de otra nota”.
TABA
Este juego se practica entre dos personas. La taba es el hueso astrágalo del vacuno y lleva, en la mayoría de los casos, un enchapado en sus extremos (taba calzada). Se juega en una cancha delimitada con dos rayas a 6 metros de distancia. Se la toma en la palma de la mano y se la arroja al aire, debiendo transponer la línea demarcada. Se verifica en qué posición quedó la taba. Si fue “suerte” en este caso gana el tirador y si fue “mala” gana el que espera. Los lados de la taba se denominan precisamente “suerte” uno y “mala” o “culo” el otro. Los espectadores juegan de afuera apostando al que tira (es el que está en posesión de la taba) o al que espera (significa que está esperando para jugar)
Roberto Santamaría, desde Mar del Plata, Argentina, diciembre 2009 – elpulpero@copetel.com.ar
REVISTA RAÍZ ARGENTINA - DICIEMBRE 2009
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